Noches tristes, días calurosos. No he dormido peleando por lo que creo, creo en un México diferente en un México que no halla abusos en el poder. Que discriminen mi apariencia, mis chanclas en comparación con los zapatos ostentosos y la gente de la clase alta.
Veme aquí en esta foto, donde no hay mucha alegría en nuestros rostros, pero en nuestros corazones si. Vivimos con la esperanza de un mañana diferente, llevando nuestras creencias basadas en la verdad y la honestidad de nuestra gente humilde, de nuestra gente que vive del campo.
Pasamos días caminando en aras de la justicia, el polvo del campo se ve en nuestra ropa de días sin lavar, sin ver un rió donde cruzar. Aun mi amigo el tacho con sus apargatas rotas y descocidas tiene el ánimo de posar en esta foto.
Nunca habíamos visto una cámara fotográfica, aun siendo nueva tecnología no nos importaba. Lo importante era terminar con esta lucha que no nos deja dormir.
El nacho mi amigo inseparable que en la foto tiene su mirada hacia arriba en el tren. Perdió a su padre, a su madre, porque ellos no permitieron que les quitaran sus tierras, no permitieron ni una migaja de dinero o soborno alguno. Creyeron que son mexicanos, que su tierra es su vida y quitársela era morir. Fueron asesinados.
El chepo, que aparece de último en la foto, sentado en el tren con una mirada triste, y desolado porque le quitaron su vida, su tierra y su esposa. Pese a todo él era quien me daba ánimos de seguir adelante. “Compradre no se achicopale pues mijo, échele ganas compa, agarre su fusil y cíñete la cintura, mira que mañana sembraremos maíz, como tu apá, no quieres ver a tus hijos comer del sudor de tu frente? que chingaos pues arriba huerco”
Y yo el pancho que estoy debajo del 739, el número del tren que nos llevo a México, con banderas blancas que indicaban paz, tierra y libertad, a todos los campesinos que nos encontrábamos en el camino. Anunciando el cambio esperado por todos, al fin porfirio diaz ha abandonado a mexico.
Saben amigos, muchos morireron en el camino, del hambre, y la pobreza, del cansancio y desesperación. Otros derramaron sangre aun de sus hijos. Yo perdi mi ojo y pense en huir de la lucha, que no era una lucha personal, sino de toda mi gente. Pense que ya no servia para nada. Que seria un inútil en esta guerra contra la impunidad. Pero veme aquí sentado. Termine lo que empece cueste lo que cueste, dispuesto a morir, porque en medio de la revolucion somos seres humanos, sufrimos, lloramos, sentimos y como en este momento glorioso para recuerdo de todos, disfrutamos.
Por eso no olvides que la revolucion mexicana fue porque nos quitaron lo que teniamos, la tierra como propiedad y el trabajo como un derecho.

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